Otro día más de bajón. Esto comienza a convertirse en
rutina. Nada más despertarte, te das cuenta de que el día de hoy, no merecerá
la pena. Todavía en la cama, mirando hacia el techo, empiezas a recordar
momentos desde el principio. Siempre he reconocido que lo vivido a su lado fue increíble,
pero cuando te paras a desmenuzar cada día, cada hora, cada minuto, cada puto
segundo, todavía te parece más increíble aún. Qué razón tiene el que dijo que ‘no
importa el tiempo, sino la intensidad con la que lo vives’. Seguro que en este
largo camino tendré momentos bonitos y personas por las que daré mi vida. Pero
él va a ser único, hoy, y el resto de mis días. Ha sido demasiada perfección
junta. Todo demasiado bonito. Todo demasiado perfecto. Momentos que no volveré
a repetir.
– Lo último que quiero en esta vida es hacerte daño.
¿Os dais cuenta? ¿Me entendéis cuando os digo que no puedo sacarlo de mi cabeza? Era, es y será lo mejor que me ha podido pasar en esta vida. Yo si cumplo mis promesas, y no te olvidaré jamás. Inténtalo tú también. Con el paso del tiempo te darás cuenta de que merecerá la pena. Sé que para ti también fui algo importante. Me lo demostraste cada milésima de segundo
– Lo último que quiero en esta vida es hacerte daño.
¿Os dais cuenta? ¿Me entendéis cuando os digo que no puedo sacarlo de mi cabeza? Era, es y será lo mejor que me ha podido pasar en esta vida. Yo si cumplo mis promesas, y no te olvidaré jamás. Inténtalo tú también. Con el paso del tiempo te darás cuenta de que merecerá la pena. Sé que para ti también fui algo importante. Me lo demostraste cada milésima de segundo
No hay comentarios:
Publicar un comentario