Cien mil mariposas en el
estomago, miedo, inseguridad, nervios, tristeza, alegría (.) Miles de
sentimientos que son imposibles de expresar por escrito. Lo ves y si te pasan
cientos de locuras por la cabeza. Lo escuchas. Lo tienes cerca, y solo tienes
ganas de tirarte a su cuello, decirle con la mirada todo lo que has callado en
este tiempo y comértelo a besos. Él, su cuerpo, sus ojos, su sonrisa; demasiada
perfección. Te planteas lo típico de “¿me mirará? ¿me pasaré por su mente?” … Sé
que no debería importarme, pero ¿a quién quiero engañar? Todos los días intento
auto convencerme de que somos la tinta de un libro que se ha acabado…y ¿qué se
supone que debería de hacer yo? Coger otro libro en blanco, un bolígrafo nuevo
y comenzar a escribir una nueva historia. Ahora es cuando te preguntas para qué
mierda haces eso, si sabes que el libreo acabado no lo tirarás, lo leerás una y
otra vez sin cansarte; pondrás la canción que más te recuerde a él, y te
quedarás leyendo hasta dormirte. Si, quizás mi vida sin él no tenga sentido,
pero a pesar de ello, intento dárselo cada mañana con una de mis mejores sonrisas
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