Retroceder un año. Recordar aquellos días como si fueran ayer. 14 de marzo de 2011. Todo un sueño, hecho realidad. Polonia. Al principio, una insignificante palabra que daba nombre a un perdido país de Europa. ¡Que miedo! Siete días a no se cuantos kilómetros de mi casa. Siete días separada, por primera vez, de mi familia. Siete días en los que conocerías una nueva ciudad, una nueva familia, nuevas costumbres, nuevos amigos. Cuando todo acabó, unos de los mejores días de mi vida.
Katowice. Cracovia. Pasear por sus calles y respirar ese ambiente antiguo, bohemio y soñador. Catedrales inmensas. Plazas infinitas. Una ciudad de piedra, de ladrillos. No se puede explicar con palabras la belleza que tiene Polonia. Una ciudad tranquila. Frío, mucho frío. Nieve. Lluvia. Gente alta, de cabello rubio. Gente amable, humilde. Una ciudad pobre, quizás. Una ciudad fría, y a la misma vez cálida. Una preciosa e inmensa ciudad.
Encantada de conocerte, Polonia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario